Ya he estrenado mi nuevo blog. Se llamaManga Otoko (漫画男) y es más serio que este.
Mientras este es como una especie de blog personal donde pongo las chorradas que me pueden venir a la mente y las curiosidades que encuentro por ahí, Manga Otoko es un blog donde iré publicando poco a poco obras manga de referencia para que la gente tenga un sitio donde buscar una opinión sobre distintos manga.
Así este nuevo blog es un sitio de críticas manga donde todos estáis invitados a leer, informaros y así tal vez puedo ayudaros a encontrar un buen manga para leer.
El primer manga del que hablo es Welcome to NHK de Tatsuhiko Takimoto y Kendi Oiwa, así como tengo la intención de hablar próximamente de El solar de los sueños y de el Olmo del cáucaso.
Portada de Welcome to NHK
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Todo empezó este viernes en el bar donde este verano esta siendo mi habitual para tomar algo fresco, estaba yo allí con un amigo, Jové hablando de como los planes para este fin de semana se habían desvanecido y no teníamos nada que hacer. Fue entonces cuando le comenté que había la Japan Expo en París y que hubiera estado bien haber ido, sabía que había muchas cosas como el concierto de Kana, Yoshiki en persona y todo lo típico que te puedes en contrar en un salón del manga, lo sabía porque allí estaba otro amigo, Cros. Jové sin pesarselo me propuso ir, me imagino que cuando lo dijo no había pensado que nos separaban de París más de 1000 km y que eran las 22h pasadas del viernes, el mismo viernes en el que empezó la Japan Expo.
Sin casi haberlo meditado más estábamos ya los dos dirigiéndonos a casa a coger cuatro cosas indispensables para realizar el viaje, cosas como un poco de ropa de recambio, el cargador del móvil, etc. Avisamos a nuestros padres y ya estaba todo listo, eran las 23 y pocos minutos, ambos sentados en un bar de Castellar del Vallès (su pueblo) haciendo un café para aguantar toda la noche y con ganas de emprender un viaje que no seria fácil ni mucho menos corto. Nos dispusimos al coche, pasamos por Sabadell y a buscar la autopista dirección Francia, como quien se va de fiesta un fin de semana.
Llevábamos ya un buen trozo recorrido, estábamos a la altura de La Jonquera, casi llegando a la frontera con el país vecino, allí hicimos nuestra primera parada para poder hacer otro café, lo que iba a ser nuestra bebida predilecta esa noche, poder hacer un par de cosas más y de nuevo al coche, mientras íbamos gravando con una mini cámara todo el viaje. A la 1 en punto de la madrugada cruzamos la frontera diciendo así de esta manera insólita adiós por un tiempo a Catalunya y empezando a circular por las autopistas francesas con varios CD de música para hacer más llevadero el viaje.
Nos servimos de más café y gasoil en una estación de servicio francesa y sin dudarlo seguíamos con la alocada idea de llegar hasta la capital francesa, la ciudad de las luces. Con Hide with Spread Beaver, Mötley Crue, Good Charlotte y algunos más de banda sonora del viaje nos adentramos las profundidades de Francia con una luna menguante de vigilante. Devoramos kilómetros y kilómetros y en otra estación de servicio donde Jové compró algun souvenir y agua consultamos en un pequeño mapa de decoración si íbamos bien, al ser así seguimos y a las 4 pasadas ya nos faltaban menos de 300 km para Lyon, ciudad en mitad de nuestra pequeña ruta de fin de semana. Paramos para descansar, al no tener carnet de conducir Jové era el único que conducía y llevaba despierto desde las 6 de la mañana, paramos en una tranquila estación de servicio (en Francia hay por todos lados) y en el mismo parking nos pusimos a dormir, de hecho se puso a dormir él porque yo no podía. No se si era por la cantidad de café, por los norvios o por qué pero no podía dormir así que mientras el dormía en el coche yo salí a fuera a escuchar música con mi I-pod y mirando el fantástico y despejado cielo de Francia, que cada vez se iba haciendo más claro, Así pasé la primera noche de esta aventura singular.
Hide with Spread Beaver
A las 5:30 aproximadamente Jové se despertó y consideró que con aquella hora escasa ya tenía suficiente para proseguir el viaje. Salimos viendo como poco a poco se iba haciendo de día pero antes de coger la directa volvimos a parar, esta vez para asearnos un poco y para que mi compañero de viaje pudiera quitarse las lentillas y seguir con la marcha hasta Japan Expo, nuestro objetivo improvisado del fin de semana.
Autopista y a cantar con el reproductor de CD del coche, camino a una ciudad totalmente descocida, inmersos en un país con una lengua extranjera para nosotros pero contentos de ir de aventuras para ver una convención de cultura japonesa, dedicada sobretodo a los cómics y a la animación. A todo ello nos habíamos olvidado un detalle muy importante, Jové no había comido nada desde su desayuno tranquilo en Castellar y yo llevaba sin comer desde el medíodia aún en Catalunya, así que paramos otra vez en una de las miles estaciones de servicio para comer un par de Bollycaos que llevamos y poder seguir. Esa no fue ni mucho menos la última parada de la mañana, a las 10 estábamos parados otra vez para llamar a casa y decir que todo iba perfecto, que solo estábamos a 220 km de Lyon así que al medio día ya estaríamos en París habiendo conseguido gran parte de nuestro objetivo. Así que continuamos el camino pasando por otra estación de estas a llenar de nuevo el depósito y poder seguir adelante.
En las autopistas el Sol era amenazador y yo empecé a sentir el peso del sueño, durante unos 20 minutos me quede dormido en el sillín del coche mientras Jové se acercaba cada vez más y más a la altura de Lyon. Cuando desperté realmente faltaba poco para Lyon y eso significaba que nos acercábamos cada vez más al Japan Expo. Dejamos atrás Lyon y cuando estábamos a punto de llegar a la capital nos paramos por última vez en una estación de servicio nos arreglamos un poco, Jové se puso de nuevo las lentillas y con la marcha directa a París.
A las 12:30 aproximadamente nos plantamos con el coche ni más ni menos que en la ciudad de las luces, capital de Francia, París. Cierto que algunos problemas tuvimos para entrar, una pequeña equivocación con la numeración de las autopistas y carreteras francesas, cosas de estas que pasan cuando no vas con mapa ni has consultado antes en Google Maps. Pasamos por delante la Torre Eiffel con la vídeo cámara en mano, nos adentramos a la pequeña gran París sin miedo, todo un error por nuestra parte. Ahora tocaba dirigirnos al Parc des Expositions, el problema es que no nos acordábamos ni del nombre y no sabíamos la forma de llegar. Paramos en mitad de la ciudad en busca de algún mapa o de ayuda.
Nuestra solución fue preguntar en una autoescuela como llegar pero claro, no sabíamos a donde queríamos llegar, no nos acordábamos más bien. El chico de la autoescuela, muy amable, con la ayuda del Google pudimos encontrar la página oficial de Japan Expo y así encontrar el lugar objetivo del fin de semana. Después desde la misma autoescuela sacamos un listados de calles por las que habíamos de pasar para llegar hasta la salida de París y coger la autopista que lleva hasta el Parc des Expositions. A pesar de esta ruta cortesía de Mappy tubimos que hacer varias vueltas por el casco antiguo de la ciudad para encontar las direcciones marcadas, estaba todo tan mal señalizado que aquello parecia un caos. No nos rendimos ni un momento, mientras buscábamos la salida haciamos un tour turístico exprés por los lugares que nos aparecia en la ruta detallada que nos habían conseguido en la autoescuela.
Desde el coche pudimos ver, a parte de la Torre Eiffel al llegar, a Le Pont de la Concorde y a la plaza con el mismo nombre, descubrimos también a la Plaza de l'Opéra y aún sin estar en la ruta vimos a la iglesia de Jeanna d'Arc, la teníamos en la calle Marx Dormoy. Después de recorrer todo hasta l'Avenue de la Porte de la Chapelle, salida de París, cogimos la autopista A1, la que nos llevaría hasta nuestro objetivo final pero nos anticipamos en la salida y tuvimos que dar otra vez marcha atrás hasta llegar de nuevo a París y empezar de nuevo con la autopista, para eso ya eran las 14 pasadas.
Puente y plaza de la Concorde
Poco antes de las 15 conseguimos llegar al Parc des Expositions, un lugar apartado de todo donde se realizan convenciones importantes. Allí conseguimos aparcar en un inmenso parking, y en busca de las taquillas para comprar las entradas que baratas no eran, 12 euros. Nos pusimos a la larga cola que había delante de un gran pabellón donde dentro se albergaba la Japan Expo que tanto nos había costado encontrar. Lo mejor de todo llego en nada más llegar a la cola y intentar seguirla, un francés y una francesa que estaban por allí resulta que tenían tres amigos por los cuales habían reservado entradas pero que los habían dejado tirados. Nos vendieron dos de ellas y pudimos saltarnos toda la cola hasta la entrada y poder por fin, 16 horas después de decidir salir de viaje, entrar en la Japan Expo.

Entramos dentro y imágenes de la vídeo cámara lo confirman, ahora solo teníamos que encontrar a Cros, el amigo por el cual me enteré de este evento y que no sabía para nada que estábamos allá, le queríamos dar una sorpresa, una sorpresa que no pudo ser posible, no lo encontramos por ninguna parte y además tenía el móvil apagado así que nos limitamos a ver que tal era todo aquello. Solo os puedo decir que es como el Salón del Manga en la Farga de l'Hospitalet pero en francés. No vimos el concierto de Kana, la hora había pasado pero tampoco nos importó (a pesar de lo que me gusta), nosotros habíamos conseguido nuestro objetivo, pisar la Japan Expo. Comimos un poco, dimos un par de vueltas más y nos fuimos para el coche. Misión cumplida.
A algunos les parecerá una tontería ir hasta París para estar tan poco tiempo pero a las 20 ya estábamos en la autopista de vuelta a España, más de 1000 km llevábamos a la espalda y nos quedaban ni más ni menos que la misma cantidad, era el momento de regresar a casa con la felicidad de haber encontrado el sitio y de haber visto como era. Encima de las ruedas no duramos mucho, yo me dormí un poco en marcha y a las casi a las 23 parábamos en una una área de descanso donde Jové descansó un rato para coger fuerzas y afrontar todo lo que quedaba. Con poquito rato le pareció que ya había suficiente para un buen rato más de conducción, pero no fue así, así que a la siguiente área de descanso se puso a dormir. Yo en teoría también tenia que hacerlo pero no pude, jugué un poco al solitario del I-pod, escuché música y a la 1 de la madrugada desperté al piloto del coche que nos había traído hasta París para intentar llegar a una estación de servicio y poder enchufar el móvil al cargador y llamar a casa para decir que ya estábamos de vuelta. Así lo hicimos y también comimos un poco ya a dormir. Lo conseguí y dormí hasta las 6 cuando me despertó Jové para seguir con el camino. Nos fuimos hasta una estación de servicio que teníamos localizada, el gasoil ahí era más barato y en Francia todo esta muy caro así que a repostar y seguir con la marcha. Me dormí de nuevo por el camino.
Autopista francesa
Autopistas de Francia abajo, de vuelta a España, sin parar ni nada, con la directa para llegar cuanto antes a casa, hacía mucha calor como para andar perdiendo el tiempo en las vías francesas. A media mañana descansamos en otra estación de servicio, nos hicimos con más agua, la que llevábamos estaba ya en las últimas y demasiado caliente para mi gusto. Esta fue la última parada del día hasta llegar a casa haciendo unas 4 horas de viaje sin parar, llegando así a las 14 a casa, bien de hecho queríamos ir al bar de siempre donde se nos ocurrió esta disparatada idea para el fin de semana pero estaba cerrado, nos pasamos por otro y en nada nos volvimos a casa.
Ahora pocas horas después estoy aquí delante del ordenador contando esta aventura rápida que nos ha ocupado felizmente todo el fin de semana, en otra ocasión si conviene explicaré como era la Japan Expo y si los vídeos del viaje los he colgado en YouTube ya os pasaré las URL para que podáis reír con nosotros.
servido por chibiblog
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